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¿Cómo Tratar la Retracción de las Encías?

Retracción gingival: síntomas, causas (periodontitis, tabaco, bruxismo), tratamientos (limpieza, alisado radicular, injerto de encía, láser) y prevención para tener dientes sanos.

Angela Rossi Angela Rossi
Actualizado: 28 de abril de 2026
¿Cómo Tratar la Retracción de las Encías?

La retracción gingival traduce una mala unión del diente a la mandíbula, consecutiva a una pérdida ósea a lo largo de la raíz y a una recesión de la encía. Esta retracción, vinculada a una inflamación de la encía y del hueso (también llamada periodontitis), afectaría en promedio al 15 a 20 % de las personas de 35 a 44 años, según la OMS. Aunque esta enfermedad es relativamente común, no debe subestimarse en absoluto. Sus consecuencias pueden ser desastrosas y llevar, en los casos más graves, a la pérdida de los dientes. Aquí lo esencial que debes saber para prevenir correctamente los riesgos de este azote dental.

Los síntomas y causas desencadenantes

En caso de inflamación de la encía o gingivitis, se aconseja consultar a un dentista cuanto antes para maximizar las posibilidades e invertir el proceso.

Los síntomas que deben alertarte

Los síntomas de una retracción gingival son los siguientes:

  • una sensibilidad aumentada de los dientes al contacto con el calor y el frío;
  • una sensación de alargamiento del diente;
  • un sangrado anormal de las encías al cepillarse;
  • encías que se retraen y dejan progresivamente a la vista la raíz de los dientes;
  • intervalos que se ensanchan entre los dientes.

Aquí varias causas que pueden estar en el origen de una retracción gingival:

  • El primer factor es hereditario.
  • Una caries, la acumulación de placa dental y luego de sarro, así como una mala higiene — por negligencia o por un cepillado incorrecto — también pueden ser el origen de la retracción gingival.
  • El bruxismo, es decir, el hecho de rechinar o apretar los dientes involuntariamente, también puede favorecer la aparición de este fenómeno.
  • El consumo de tabaco también puede ser la causa.
  • Con la edad, las encías menos irrigadas pueden conllevar recesiones gingivales, y después pérdidas óseas a lo largo de la raíz dental.
  • Una enfermedad o un mal alineamiento dental también pueden constituir un factor desencadenante.
  • La diabetes, el estrés o incluso una carencia de vitamina C son factores más raros, pero también pueden favorecer la aparición de una gingivitis.

Tratamientos de la retracción gingival

Una visita al dentista

Por tanto, es imperativo pedir cita con el dentista sin demora, en cuanto tengas la mínima duda. Este estudiará tu dentición realizando una radiografía panorámica. Si resulta que efectivamente presentas una inflamación de la encía y un riesgo de retracción gingival, el dentista pondrá en marcha un tratamiento curativo.

Procederá en primer lugar a una limpieza dental completa, seguida de un alisado radicular destinado a eliminar las bacterias y la placa dental que residen al nivel de la raíz de los dientes. Estas operaciones tienen como objetivo recuperar algo de hueso y estabilizar la enfermedad, permitiendo que los dientes se adhieran de nuevo a las paredes de la encía. Tras la intervención, muy probablemente deberás tomar antibióticos recetados por el dentista para favorecer el proceso de recuperación inmunitaria.

Después tendrás que volver al dentista cada 3 meses, y luego cada 6 meses, para comprobar que la inflamación de las encías ha desaparecido.

En caso de recidiva, con una pérdida ósea responsable de bolsas periodontales entre la raíz y la encía, el dentista podrá proponer una intervención bajo anestesia local que permitirá una desinfección profunda de los tejidos y un refuerzo de la unión de la encía a la raíz de los dientes.

Cuando existe una pérdida de encía a lo largo de la raíz, puede plantearse un injerto de encía, a partir de encía extraída del paladar y mantenida sobre la raíz al descubierto mediante un colgajo de mucosa gingival suturado que recubrirá el injerto.

Esta intervención se realiza bajo anestesia local en la consulta dental.

Todas estas técnicas pueden combinarse con técnicas regenerativas:

  • utilización de una membrana de colágeno, asociada o no a injertos óseos;
  • materiales regenerativos como el Straumann Emdogain: un gel proteico destinado a rellenar las bolsas formadas por la retracción gingival, que permite la regeneración de los tejidos periodontales (encía, hueso).

Los tratamientos naturales

Para luchar contra la retracción gingival, puedes recurrir a las siguientes soluciones:

  • La coenzima Q10: muy eficaz para prevenir y combatir la inflamación dental.
  • El bicarbonato de sodio: ayuda a reducir la inflamación dental.
  • El extracto de té verde: sus antioxidantes son una baza importante para luchar contra la placa dental.
  • El gel de aloe vera: favorece la cicatrización y presenta propiedades antiinflamatorias.
  • El aceite de aguacate: un excelente antiinflamatorio.
  • El extracto de semilla de pomelo: utilizado como enjuague bucal, ofrece numerosas ventajas gracias a sus virtudes antiinflamatorias, antibacterianas y antiparasitarias.

El tratamiento con láser

Para tratar eficazmente la infección, también es posible recurrir al cuidado con láser. Este favorecerá una cicatrización óptima con el fin de volver a unir los tejidos de la encía a los dientes. Los resultados son visibles 1 semana después de la operación, sin dolor ni inconveniente particular tras la intervención.

Las soluciones para evitar la retracción de las encías

Para prevenir los riesgos de retracción gingival, es esencial preservar una buena higiene bucodental en cualquier circunstancia. Para ello, se recomienda lavarse regularmente los dientes (2 a 3 veces al día) y practicar un cepillado correcto con un cepillo adaptado: de cerdas suaves o cepillo eléctrico (este último elimina más placa dental). Da preferencia a un dentífrico para encías sensibles si la infección ya comienza a manifestarse.

También es aconsejable realizar un enjuague bucal después del cepillado. Este actúa como complemento para eliminar las bacterias y aliviar el dolor — si está presente — gracias a sus virtudes antiinflamatorias.

Se recomienda usar diariamente hilo dental para retirar los restos alimentarios y las bacterias de las cavidades. Este hábito puede completarse con el uso de cepillos interdentales o de un irrigador bucal.

Por último, una limpieza dental completa en tu dentista, dos veces al año, está recomendada para mantener dientes sanos y prevenir la retracción gingival.