El quiste dental se presenta en forma de tumor que aparece en la mandíbula, generalmente a la altura de un diente desvitalizado.
¿Qué es un quiste dental?
El quiste dental — o granuloma — se presenta como una pequeña envoltura flexible rellena de líquido, cuyo volumen aumenta progresivamente. Este crecimiento resulta de la producción continua del líquido que contiene, lo que hace que su extracción sea obligatoria.
La excrecencia aparece generalmente bajo la raíz de un diente, ya sea muerto o aparentemente sano. Puede ser visible o no a la altura de la encía o de la mandíbula. El diagnóstico se realiza la mayoría de las veces mediante radiografía. Los síntomas más frecuentes son:
- el dolor;
- un mal aliento inhabitual;
- una fístula en la mucosa (abertura en la encía que permite la evacuación del pus).
¿En qué circunstancias puede formarse este tumor dental?
Se distinguen dos orígenes principales:
- Origen infeccioso: la necrosis de un diente, a raíz de una caries no tratada o de un tratamiento de conducto mal realizado, provoca una infección ósea responsable de la formación de un quiste adherido a la raíz dental.
- Causa accidental: algunos tumores resultan de una fractura de la mandíbula o de un golpe bucal que ha provocado una necrosis dental pasada desapercibida.
Los quistes congénitos, por su parte, están más a menudo relacionados con el desarrollo de los dientes y de los huesos maxilares.
¿Qué sucede si un quiste se forma en tu mandíbula?
Mientras su diámetro permanezca inferior a 5 mm, este tumor no provoca ninguna molestia notable y puede pasar desapercibido. Sin embargo, pueden aparecer dolores en el diente, en las mandíbulas o en la encía a medida que se desarrolla. El diente corre entonces el riesgo de moverse o de caer sin razón aparente, y la molestia ocasionada puede acabar dificultando la alimentación.
Entre las complicaciones frecuentes se encuentran:
- la formación de abscesos;
- una hinchazón de la mandíbula o de las encías;
- sangrados gingivales al menor golpe.
¿Cómo tratar un quiste dental?
El único tratamiento eficaz contra este tipo de tumor es la exéresis, es decir, la extirpación quirúrgica completa. En ciertos casos, tratar la causa subyacente puede ser suficiente para que desaparezca. La intervención requiere una destreza precisa: si el profesional se limita a perforar la bolsa, esta volverá a llenarse. Cualquier residuo, por mínimo que sea, provocará la formación de un nuevo tumor.
El tratamiento debe asociar siempre la extirpación al de la causa:
- extracción del diente causal;
- tratamiento de conducto de un diente necrosado o repetición de un tratamiento mal realizado.
En presencia de un absceso, el foco infeccioso se tratará primero con antibiótico antes de la extirpación de la bolsa quística y la eventual extracción del diente. Esta operación, realizada bajo anestesia local, es relativamente sencilla.