La aparición de un grano en la encía puede ser señal de una infección bucal que debe tratarse sin demora. Provocado por la presencia de bacterias, este fenómeno puede adoptar formas distintas y corresponde, en la mayoría de los casos, a la formación de un absceso que puede alojarse en la encía, a la altura de la raíz o entre el diente y la encía. Varios factores pueden estar en el origen de esta afección. Desde los primeros síntomas, es importante pedir cita con el dentista para beneficiarse de un tratamiento adecuado.
Los tipos de infecciones bucales
Calificado a veces como "flemón dental", un grano en la encía se corresponde en realidad con un absceso. Su origen suele situarse en una infección periodontal provocada por bacterias a la altura de la encía. Con el tiempo, el absceso se desarrolla y se vuelve visible en forma de un grano que aflora en la encía. Puede adquirir un tono blanco o rojizo. Este tipo de grano es por lo general bastante doloroso. Con frecuencia se observa una abertura — la fístula — que se forma en la superficie del absceso; el pus que drena progresivamente contribuye a atenuar la intensidad del dolor percibido.
Conviene distinguir aquí dos grandes tipos de abscesos.
El absceso periodontal resulta ante todo de una infección de la encía. Aparece con frecuencia en personas con gingivitis o retracción de las encías, y también puede formarse tras la extracción de un diente. El segundo tipo de absceso — aún más habitual — es el absceso apical. Este es provocado por una caries cuya evolución termina alcanzando los nervios del diente. Un diente fracturado, a veces desde hace varios años, también puede ser su origen.
Un absceso dental debe tratarse sin demora. No hay que confundirlo con la simple afta, muy frecuente y benigna. Esta pequeña ulceración puede aparecer en muchos lugares de la boca; sin peligro, se cura fácilmente con un gel antiséptico. Un herpes bucal también puede presentar síntomas próximos a los de un absceso: entonces es necesaria una consulta. Por último, una candidiasis también puede provocar la aparición de granos en el interior de la boca. Una alimentación desequilibrada, un sistema inmunitario debilitado o un tratamiento antibiótico suelen ser los responsables.
Los principales síntomas
Un absceso dental se reconoce visualmente por la presencia de uno o varios granos en la encía. Sin embargo, no es el único síntoma que permite identificar la infección: otros signos de alarma merecen ser tenidos en cuenta. Entre ellos, el más evidente sigue siendo el dolor percibido en un diente, sobre todo al masticar. No es raro que este dolor irradie y termine afectando a toda la mandíbula. Una sensibilidad aumentada al frío y al calor constituye otra señal que no debe descuidarse. Al pasar la lengua por la zona afectada, también se puede percibir una hinchazón bastante clara. Si tienes dificultades para tragar, es que la infección probablemente ha progresado y ha alcanzado los ganglios.
Otras manifestaciones, más difusas, también pueden indicar un absceso dental. Poco reveladoras por sí solas, se convierten en indicadores serios cuando se suman a los síntomas anteriores. Cabe destacar el mal aliento o una sensación de mal sabor en la boca, derivados del flujo de pus a la altura del absceso. También deben temerse dolores de cabeza, fiebre y dificultades para dormir en las personas cuyo absceso dental no se trata. Más raramente, un grano blanco aparece en la encía sin provocar el menor dolor. En todos los casos, un grano en la encía es un síntoma que hay que tomarse en serio, lo que justifica pedir cita con el dentista.
Los tratamientos adecuados
Un absceso gingival o dental puede tener causas muy diversas: periodontitis, infección de un diente, caries profunda, diente fracturado (a veces desde hace tiempo) o incluso una cicatrización difícil tras una intervención — más concretamente en las muelas del juicio. Según su origen, su localización y su estadio de evolución, el tratamiento de un absceso varía notablemente.
Si la encía está afectada, tu dentista en Cannes procederá al drenaje y al curetaje del absceso antes de hacerse cargo de la enfermedad periodontal en sí. Si es el diente el que está infectado, deberá abrirse para realizar los cuidados. Se habla entonces de tratamiento endodóntico, con una limpieza completa del canal que contiene los nervios y los vasos sanguíneos. Un absceso agravado obligará a la extracción del diente y posteriormente a su sustitución por un implante. En todos los casos, un absceso causante de un grano en la encía debe tratarse rápidamente.