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Glositis: Síntomas, Causas y Tratamientos

Glositis: inflamación de la lengua. Tipos (romboidal mediana, atrófica, herpética), causas múltiples (deficiencias, alergias, enfermedades) y tratamientos posibles.

Angela Rossi Angela Rossi
Actualizado: 24 de abril de 2026
Glositis: Síntomas, Causas y Tratamientos

Reconocible por la hinchazón de la lengua, la glositis es una forma de inflamación que puede resultar particularmente desagradable. A veces asociada a un cambio de color de la lengua y a una sensación dolorosa, esta afección se explica por múltiples factores. Por ello, resulta útil identificar su origen y conocer los tratamientos posibles que pueden aplicarse.

Tipos de glositis y síntomas

La glositis presenta la particularidad de existir en varias formas, cada una con sus propios síntomas y sus propias causas. Entre estas patologías de la lengua, encontramos en particular la glositis romboidal mediana, que se manifiesta mediante una placa roja localizada en el centro de la lengua, un problema benigno debido, la mayor parte del tiempo, a un hongo. Una lengua dolorosa y de un rojo intenso, a veces salpicada de vesículas rojizas, evoca típicamente una glositis atrófica asociada a la enfermedad de Biermer (una forma de anemia). La glositis exfoliativa marginada se reconoce, por su parte, por la formación de manchas blancas en la superficie de la lengua. Hay que distinguirla de la glositis herpética, provocada por un herpes bucal, que hace aparecer pequeñas manchas circulares bien visibles en la lengua.

De manera general, la glositis se detecta gracias a varios síntomas comunes que rápidamente resultan molestos para las personas afectadas. La lengua empieza a doler, cambia de color y se alisa de forma anormal. Pueden formarse manchas o placas en ella, y su hinchazón progresiva termina por dificultar la deglución o el habla.

Una afección con causas múltiples

La glositis crónica encuentra frecuentemente su origen en patologías más serias, que provocan desregulaciones del organismo entre las que se encuentra la hinchazón de la lengua. Es el caso de la diabetes, de la escarlatina o del síndrome carcinoide, al igual que de las enfermedades de Biermer, de Crohn, de Whipple o incluso de Cowden, entre otras.

Las alergias también pueden desencadenar una glositis puntual. Una reacción inflamatoria por contacto puede provocar una glositis aguda así como dificultades para respirar por la boca. De una persona a otra, numerosos alimentos o compuestos pueden provocar una reacción así: las especias, los cacahuetes o incluso un dentífrico.

Muchos otros factores pueden explicar una hinchazón más o menos marcada de la lengua. Por lo tanto, deberá realizarse un balance completo por parte de su médico para identificar con precisión el origen de la afección. Entre las causas posibles figuran una deficiencia de vitamina B12, un consumo importante de alcohol o de tabaco, una intolerancia al gluten, un piercing en la lengua, una producción insuficiente de saliva o, más ampliamente, una higiene bucodental deficiente.

Tratamientos y medidas de prevención

En la mayoría de los casos, una glositis desaparece por sí sola al cabo de unos días. Cuando el fenómeno persiste más allá de 10 días, resulta indispensable pedir cita con un profesional de la salud para seguir un tratamiento adaptado. Si no se trata, una glositis puede provocar un deterioro de las papilas gustativas, pudiendo llegar hasta la pérdida del gusto.

Esta afección se trata con bastante facilidad con ayuda de antiinflamatorios y de enjuagues bucales antisépticos. Según las situaciones, unos antimicóticos o una cura de vitamina B12 pueden completar el tratamiento.

Para prevenir toda recaída, una buena higiene bucodental sigue siendo esencial. Se recomienda, en particular, un cepillado de los dientes dos veces al día (con el fin de eliminar los restos alimenticios entre los dientes y de limitar la proliferación bacteriana), así como la utilización diaria de hilo dental o cepillos interdentales.