La alteración del gusto, también denominada disgeusia (o parageusia), perturba la percepción gustativa y puede pesar en el día a día de los pacientes. Este trastorno puede en realidad señalar una patología subyacente o resultar de ciertos tratamientos médicos. ¿De qué se trata exactamente? ¿Qué síntomas provoca? ¿Cómo abordarlo? Nuestros expertos te lo aclaran.
¿Qué es la disgeusia?
La disgeusia corresponde a una alteración cualitativa del gusto. Las personas afectadas pueden percibir sabores desagradables — sabor metálico, amargo o rancio — sin que esté presente ningún estímulo gustativo apropiado.
A diferencia de la ageusia (pérdida completa del gusto) y de la hipogeusia (disminución del gusto), la disgeusia se traduce en una deformación de los sabores. Puede afectar a uno o varios de los cinco sabores fundamentales: dulce, salado, ácido, amargo y umami.
Este trastorno puede ser pasajero o duradero, según su origen.
¿Cuáles son las causas de la disgeusia?
Las causas en el origen de la disgeusia son numerosas y variadas:
- Toma de medicamentos: ciertos tratamientos — especialmente las quimioterapias, los antibióticos y los antihipertensivos — son susceptibles de modificar la percepción gustativa.
- Infecciones bucodentales o respiratorias: las infecciones de las vías respiratorias altas, la sinusitis o incluso las infecciones bucales pueden provocar una disgeusia transitoria.
- Deficiencias nutricionales: carencias de zinc, de vitamina B12 o de otros nutrientes esenciales pueden alterar el gusto.
- Trastornos neurológicos: ciertas patologías, como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple, pueden influir en la percepción del gusto.
- Cambios hormonales: las variaciones hormonales, en particular durante el embarazo, pueden hacer aparecer una disgeusia.
- Higiene bucodental: una higiene bucal insuficiente puede llevar a una alteración gustativa.
¿Cómo diagnosticar y tratar la disgeusia?
Diagnóstico de la disgeusia
El diagnóstico sigue generalmente varias etapas:
- Una anamnesis exhaustiva: durante un intercambio con el paciente, el dentista repasa los antecedentes médicos, los tratamientos en curso y los síntomas asociados.
- Un examen clínico: es decir, la evaluación de la cavidad bucal, de la lengua y de las glándulas salivales.
- Pruebas gustativas: el profesional utiliza sustancias específicas para medir la percepción de los distintos sabores.
- Exámenes complementarios: con el fin de confirmar el diagnóstico, el profesional puede solicitar análisis de sangre para detectar posibles carencias, o pruebas de imagen médica en caso de sospecha de afectación neurológica.
Tratamiento de la disgeusia
Para tratar la disgeusia, tu profesional puede considerar:
- Ajustes de medicación: modificación o sustitución de los medicamentos implicados, en coordinación con el prescriptor inicial.
- Una suplementación en vitaminas: aporte de zinc o de vitamina B12 cuando se confirma una carencia.
- La mejora de la higiene bucodental: cepillado regular, enjuagues bucales adaptados y seguimiento dental periódico.
- El tratamiento de las afecciones subyacentes: atención de las infecciones, de los trastornos neurológicos o de los desequilibrios hormonales.
- Una rehabilitación gustativa: ejercicios específicos destinados a estimular las papilas y mejorar la percepción de los sabores.
La mayoría de las veces benigna, la disgeusia puede sin embargo revelar una patología subyacente o repercutir notablemente en la calidad de vida. A menudo se requiere un enfoque multidisciplinar — asociando dentistas, médicos generalistas y especialistas — para tratar este trastorno.
¿Persiste un sabor amargo o metálico en la boca? La menor molestia o la menor duda merece ser examinada sin demora, a fin de preservar tu salud bucodental. Pide cita con tu dentista en Cannes.