Algunas personas, niños y adultos, rechinan los dientes mientras duermen. Este fenómeno genera ruidos de fricción que molestan al entorno. Pero ¿qué es exactamente, cuáles son sus causas y cómo remediarlo?
Los orígenes del bruxismo
En primer lugar, conviene precisar que rechinar los dientes no es nunca un acto voluntario. Este trastorno se caracteriza por un apretamiento dental sin deglución ni masticación asociadas. El aparato masticador permanece inmóvil en ese momento. Aparece un sonido, fruto de una fricción lateral o de delante hacia atrás, durante la cual la mandíbula inferior está en movimiento.
Los principales desencadenantes del rechinar de los dientes son factores de orden psicológico y emocional, así como el estrés. Este fenómeno también puede deberse a la ansiedad o a un estado de ira. Los sujetos más afectados por el bruxismo son las personas nerviosas, competitivas e hiperactivas.
Además, la posición de los dientes forma parte de los elementos que provocan su rechinar. Dientes ausentes o mal alineados pueden ser la causa.
También hay que saber que las alergias, los dolores de oído o incluso una erupción dentaria pueden provocar un rechinar de los dientes en los niños. Existen, por último, formas hereditarias de bruxismo.
Las consecuencias del rechinar de los dientes
Afectando a cerca del 15 % de la población francesa, el bruxismo consiste en apretar los dientes de manera que se produzcan ruidos que molestan al entorno durante la noche. Más allá del ruido incómodo, conlleva un desgaste precoz de los dientes, particularmente marcado en los niños. También fatiga los músculos de la mandíbula, puede restringir los movimientos mandibulares y generar dolores cerca del oído.
Esta parafunción oral está en el origen de molestias variadas, a veces incluso incapacitantes. Se manifiesta especialmente con dolores de cabeza matinales, pero también con dolores dentales, faciales y de las articulaciones temporomandibulares.
Las personas que la padecen pueden ser hipersensibles al calor y al frío y presentar agujetas frecuentes en la mandíbula. Esta parafunción también expone a un riesgo de fractura o de retracción de los dientes. Rechinar los dientes puede, por último, alterar el equilibrio postural de la nuca, el cuello y la espalda.
Los tratamientos contra el rechinar de dientes
Rechinar los dientes es una parafunción que hay que tratar para limitar sus efectos destructivos sobre las mandíbulas. La herramienta más utilizada es la ortesis oral o férula de descarga, un dispositivo removible de resina que se coloca sobre una arcada durante la noche. Esta ortesis protege los dientes incluso cuando el rechinamiento continúa durante el sueño. La férula antibruxismo permite prevenir el desgaste excesivo y evitar los desplazamientos dentales.
También alivia las articulaciones temporomandibulares así como la musculatura asociada.