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¿Cómo Tratar una Alveolitis?

Alveolitis tras la extracción dental: características, síntomas, tratamiento y medidas de prevención para evitar dolores y complicaciones.

Angela Rossi Angela Rossi
Actualizado: 1 de mayo de 2026
¿Cómo Tratar una Alveolitis?

La alveolitis representa una complicación poco frecuente tras una extracción dental. Se manifiesta unos días después del acto quirúrgico y provoca dolores intensos que llevan a consultar sin demora. Conocer bien este fenómeno y respetar algunas precauciones sencillas puede ahorrarte esta desagradable experiencia.

Comprender la alveolitis: características

El dolor aparece tres a cuatro días después de la intervención. Corresponde a una inflamación de las paredes de la cavidad que albergaba el diente extraído. Varios perfiles parecen más vulnerables a este fenómeno: los fumadores, las personas diabéticas, las mujeres que toman anticoncepción hormonal o que se encuentran en la primera mitad de su ciclo menstrual, así como los pacientes que no respetan las indicaciones postoperatorias transmitidas por su profesional.

Conviene distinguir dos formas de alveolitis:

  • la alveolitis seca (o «dry socket»): es la más frecuente. Se la llama así porque no produce pus, pero no por ello es menos dolorosa;
  • la alveolitis supurada: se manifiesta más tarde, y la presencia de pus indica una infección instalada.

Explicación

Tras la extracción de un diente se produce sistemáticamente un sangrado en el alvéolo. Este conduce normalmente a la formación de un coágulo sanguíneo que actúa como apósito natural y protege la herida frente a las infecciones. El proceso de cicatrización se ve, por tanto, comprometido cuando este pequeño cúmulo de sangre tarda en formarse o se deshace demasiado pronto. El hueso queda entonces expuesto al aire, a la saliva y a las agresiones bacterianas, lo que impide que la curación se desarrolle con normalidad.

Síntomas

Los signos aparecen generalmente a partir del tercer o cuarto día en la alveolitis seca, y a veces tras varias semanas en la forma supurada:

  • dolor intenso, que puede irradiar hacia el oído y el rostro (sobre todo en la alveolitis seca);
  • aliento desagradable;
  • mal sabor en la boca;
  • dificultad para abrir la boca;
  • fiebre entre 38 y 38,5 °C (alveolitis supurada).

Prevenir la alveolitis y tratarla: tratamiento

Correctamente atendida, esta afección se resuelve en unos diez días. A la espera de la cita con el profesional, puedes aplicar compresas frías durante veinte minutos, varias veces al día. Tu farmacéutico sabrá recomendarte un analgésico local específico para aplicar en el alvéolo. El aceite esencial de clavo también resulta eficaz, a razón de dos gotas diluidas en quince gotas de aceite de oliva o de coco. Atención: está contraindicado en niños y mujeres embarazadas.

El tratamiento realizado por el dentista en Cannes garantiza una curación completa y evita las posibles complicaciones:

  • limpieza de la cavidad para retirar los restos alimentarios;
  • a veces un curetaje, con el fin de reactivar el sangrado y la formación de un nuevo coágulo, en las alveolitis secas;
  • apósito a base de eugenol para calmar el dolor, o impregnado de antibiótico cuando hay presencia de pus;
  • enjuagues bucales;
  • analgésico, eventualmente antibiótico por vía oral si es necesario.

A tener en cuenta: si el dolor persiste más allá de 72 horas, una radiografía es indispensable para detectar posibles cuerpos extraños o identificar otro origen.

Medidas de prevención

Estas son las medidas de prevención a adoptar:

  • higiene bucodental impecable antes de la extracción;
  • compresa sobre el alvéolo, a renovar al cabo de dos o tres horas;
  • bolsa de hielo sobre la mejilla dolorida durante los dos primeros días;
  • enjuagues bucales (2 a 3 veces al día) realizados con delicadeza;
  • cepillado de los dientes a distancia del alvéolo;
  • evitar fumar los tres primeros días;
  • alimentación muy blanda para no tener que masticar al principio, y luego masticar del lado opuesto al sitio de extracción;
  • prohibir cualquier movimiento de succión: no escupir con energía, no pasar la lengua sobre la cavidad, no usar pajitas.

Estas medidas, en definitiva muy sencillas, contribuyen a tu recuperación desde el regreso a casa. Bastan la mayoría de las veces para prevenir dolores intensos y posibles cuidados adicionales.